INDICE

ÍNDICE DE CAPÍTULOS
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2


sábado, 10 de diciembre de 2011

Capítulo 1

Casi habia anochecido cuando llegó a su piso. Aunque, realmente, no era su piso. Había alquilado una pequeña habitación de unos 6 metros cuadrados a una adorable anciana llamada Rosa. Era viuda y siempre que tenia ocasión le contaba como su único hijo habia triunfado como broker en una de las bolsas mas importantes del mundo. Apenas tenia contacto con ella pero lo disculpaba por la dureza de su trabajo. Lázaro no llegaba a entenderlo pero se mantenía al margen. Vivía justo en el piso inferior cosa que no le hacía mucha gracía ya que estaba seguro que controlaba cada una de sus entradas y salidas, como tambien de si llevaba compañia o simplemente iba de paso.

Abrió la puerta del piso casi de forma automática. No era una puerta de gran calidad, pino barato quizá, por lo que su cerradura era simple y no constaba de mas de una llave para entrar. Casi de forma instantanea alguien saltó del sofá. Tal fue la sorpresa que Lázaro dió un paso atrás por la impresión. Pero no era mas que Alberto, uno de sus compañeros de piso, el cual se subía rapidamente los pantalones a la vez que se le caia el mando de la televisión y un rollo de papel higienico, que rodó hasta la misma entrada.

- Ooohhh, ¡Tio! - Exclamó Lázaro sin ocultar un tono de repugnancia ante el panorama. Ahí estaba Alberto, con una mano agarrandose los pantalones y con la otra intentando, sin conseguirlo, recoger el mando y apagar la televisión, donde una señorita estaba estaba siendo azotada con... ¡¿Qué?!

- Ooohhh, ¡TIO! - Exclamó nuevamente justo al tiempo en el que Alberto daba con el botón y la imagen desaparecía de forma instantanea.
- Laaa laazaro, maaaacho - Alberto era un poco tartamudo, sobre todo si se le cogía en una situación comprometida, como era el caso. - Pe pe pero no... ¿no llegabas maaaas tarde?
- Se han cancelado las clases... - Contestaba mientras que evitaba acercarse lo más posible, rodeando, el sofá donde habia estado Alberto hacía unos minutos y saltando el rollo de papel que habia caido hasta su lado. - Hazme un favor y recoge y LIMPIA a conciencia todo esto... Aunque ya, de paso, si quieres prender fuego al sofá... - Comentó a la vez que se encaminaba a su habitación.
- Si si si, maaacho. No volver volverá a ocurrir - Mencionaba mientras que Lázaro desaparecía en la oscuridad, tras la puerta de su único espacio privado.

Suspiró mientras encendía la luz. Alberto era un buen chico, raro, pero buena gente. Estudiaba informática en la facultad y sin duda daba con el estereotipo de cualquier película americana. Debería medir en torno a 1,60, de pelo corto castaño y despeinado. Tenia la cara cubierta de espinllas. Y era visiblemente rechoncho debido a una buena dieta a base de pizza y hamburguesa que era lo que comia mientras se pasaba las horas encerrado en su habitación jugando en alguno de sus varios ordenadores. La verdad es que raramente solia salir mas que para aprovisionarse de ganchitos y refrescos de cola. Solía vestir con camisetas de grupos heavys y raro no era el día que tenía que llamarle la atención para que bajase el volumen de sus altavoces. Pero, pese a sus particularidades era una persona simpática.

Cayó en la cama boca arriba y se escuchó el crujir de los muelles. Estaba cansado. Llevaba una semana dura de trabajo y universidad, y ese último reparto, y el sprint hasta la universidad, habian quemado las pocas reservas que le quedaban. Quería cerrar los ojos, lo deseaba, pero una parte de él se lo impedía. Últimamente habia tenido un sueño bastante recurrente que le hacia despertarse en medio de la noche sudando y asustado. ¿Volvería a soñar esta noche? Esperaba que no. Necesitaba dormir algún día del tirón, de lo cual casi se habia olvidado. Los ojos se fueron cerrando y la pesadez se fué apoderando de su cuerpo. Todo se empezó a nublar y cuando se quiso dar cuenta se encontraba en un kilometrico pasillo de piedra una noche mas, y al final del pasillo una tenue luz que parpadeaba de forma constante. Dió, como cada noche, un paso hacia adelante.

Prólogo

Lázaro caminaba de camino a la universidad. Llevaba todavia el uniforme de la pizzeria en la que trabajaba para poder permitirse seguir estudiando y el olor a cocina se desprendía de cada una de las partes de su vestimenta, especialmente de su chaqueta roja y su gorra a juego.

Llegaba tarde. Un último pedido inesperado, y tener que entregarlo en la otra punta de la ciudad, habia recortado una cantidad importante de minutos a lo que estimaba para llegar en hora a la primera clase del día. Bien es cierto que no era un estudiante ejemplar. Y ya fuera por trabajo, o por dejadez, habia dejado alguna asignatura de lado. Pero hacia poco tiempo se habia propuesto dar un empujón a su vida y salir del pozo en el que se iba sumergiendo cada vez más.

Iba casi a la carrera, y su mochila subia y bajaba en su espalda debido a los pequeños saltos que daba al desplazarse. Pequeñas perlas de sudor aparecián en su generosa frente a la vez que esquivaba a la gente que caminaba por la concurrida acera, que llevaba hasta su Universidad. En su trabajo tenian prohibido el uso de las motos para cualquier cosa independiente a la entrega de pizzas aunque a Lázaro no le importaba. De haberlo permitido, tampoco lo habia aprovechado. Ya era suficiente tener que aparecer con un vestuario poco acorde para que, además, dar mas posibilidades a que se burlaran de él al entrar en el complejo como un repartidor más. Algunos estudiantes, especialmente en el colegio mayor vecino a los edificios de la facultad, pedian pizzas y las recogian en la misma puerta.

Evitando tropezones con los viandantes iba avanzando metro a metro hasta que un espeso grupo de gente, a la entrada del recinto universitario, le hicieron parar de golpe. La gente, chicos y chicas con mochilas, algún anciano y hasta el Kiosquero de la calle de en frente se debatían intentando asomarse por encima del resto de cabezas que se encontraban en mejor posición. Lázaro necesitó unos segundos para darse cuenta que al otro lado de la marabunta se podian identificar destellos intermitentes de luces azules y rojas. Incluso, al mirar al cielo, pudo observar como un helicoptero de la televisión nacional tomaba parte en, lo que parecia ser, un suceso poco habitual.

Se hizo a un lado y obsevó como pequeños grupos de personas, en su mayoria estudiantes, salian del complejo ayudados por un cordón policial. Sin dudarlo se acerco a uno de esos grupos. Las espinillas recientes le decian que eran chicos de primer curso, los cuales se mostraban bastante felices.

- Disculpad, ¿que ha pasado? -
- Alguien ha caido desde una de las ventanas - Dijo uno de os cuatro chicos que hacian un pequeño corrillo. Otro, que se encontraba de espaldas, y llevaba una fea mochila verde pistacho, se dió la vuelta. - Más bien lo han tirado - añadió a la vez que el primero negaba con la cabeza.
- ¿En qué te basas para decirlo? ¿Estabas tu delante? - Preguntó el primer muchacho.
- Pues no! Pero es lo que he escuchando cuando... - Respondia el preguntado cuando un tercero añadió: - Vamos, que han cancelado las clases. La policia no deja entrar a nadie y salir solo si te han tomado declaración antes.-

Lárazo asintió y agradeció la respuesta mientras que se daba la vuelta y dejaba al grupo en plena discusión. En su cabeza solo rondaba una palabra: Descanso.